Un largo día, al ritmo de los saltos y la selva
Junio 30, 2012 // Litoral

Ya pasaron las doce de la noche cuando escribo esto, por lo que seré breve. Estamos cansados después de un día espectacular, que comenzó en el complejo ecoturístico Aldea Yabotí (a mitad de camino entre El Soberbio y los Saltos del Moconá) y terminó cuanto casi a las ocho de la noche llegamos al hotel Loi Suites, en las afueras de Puerto Iguazú.

En el medio disfrutamos de la excursión en lancha por ese extraño capricho del río Uruguay, que vuelca sus aguas sobre sí mismo por culpa de una falla longitudinal sobre su lecho de casi tres kilómetros de largo. Finalmente pudimos ingresar al parque provincial y ver desde el agua los saltos, que forman un espectáculo maravilloso, único en el país y probablemente en el mundo. El río estaba bastante bajo, por lo que pudimos apreciar las caídas de agua con ocho o nueve metros de altura. Literalmente nos empapamos sobre la lancha, pero quedamos extasiados. En el libro ya habrá más detalles e imágenes del increíble Moconá. Nuestro lanchero fue un blanquísimo y canoso señor que se llama Sadi Steinhors, descendiente de alemanes que llegaron a Argentina desde Brasil, como muchos de los que formaron el joven pueblo de El Soberbio, fundado en 1946.

Luego iniciamos el viaje hacia Iguazú, por la ruta provincial 21, que cruza casi en línea recta hasta el pequeño pueblo de El Paraíso, sobre la nacional 12. Gozamos a fondo de cada metro sobre esa ruta, un camino de tierra colorada lleno de piedras y profundos huellones prácticamente intransitado, ya que sin un vehículo 4×4 yo diría que es imposible surcarlo con éxito, por lo que nuestro Jeep Wrangler empezó a justificar su presencia y demostró sobradamente su identidad.

En las casi tres horas que nos demandó hacer esos 70 kilómetros nos cruzamos únicamente con la camioneta de un guardaparque, con un par de pobladores (también en una pick up) y con una máquina vial. La impenetrable, densa y cautivante selva misionera nos acompañó durante buena parte del recorrido, salvo algunos lugares en los que fue desmontada para plantar pinos y eucaliptos, y en el último sector antes de llegar a San Pedro, salpicado por campesinos que viven de alguna plantación y unas pocas vacas.

Ya por asfalto, tomamos la RN 12 hasta San Pedro, y luego la provincial 20 nos llevó a El Dorado, donde empalmamos con la RN 14 para terminar en el muy confortable Loi Suites, un hotel tan lujoso como ecológico, ya que en su construcción se tuvo especial atención por alterar lo menos posible el ambiente selvático que lo cobija.

Mañana, nos espera el “agua grande” de los guaraníes.